Farmacia Galapagar, 2002

La creación de medicamentos supone una de las tecnologías más punteras que existe en la sociedad, la imagen de la farmacia debe responder a este concepto y apartarse de la imagen de la rebotica medieval con sus ungüentos y pócimas. Vidrio al ácido y fluorescente como un blister sacado de escala. Las ruinas laterales de piedra ayudan a potenciar la imagen. Me gusta pensar que son parte fundamental del mensaje. La intervención se realizó sobre una fachada ya existente y consistió en la creación de un zócalo luminoso con vidrios tratados al ácido con el anagrama de la farmacia y el nombre de la titular. Un expositor para indicar las guardias realizado en acero inoxidable al igual que el rótulo de la farmacia. El resto de la fachada se aplacó con una arenisca cuarcítica gris anclada dejando cámara trasventilada. La carpintería existente se pintó en otro color respetándose su configuración inicial.