Cubrición de las ruinas romanas de Quintanilla de la Cueza, Palencia

CUBRICIÓN DE LAS RUINAS ROMANAS DE QUINTANILLA DE LA CUEZA. PALENCIA

El GUARDIAN ENTRE CENTENO.

Como apunta D. Miguel Ángel García Guínea , que grande la emoción de visitar los mismos paisajes que vieron nacer y morir a la Villa Romana de Quintanilla de la Cueza. "Más que llenar los museos de despojos que al desenraizarse pierden gran parte de la fuerza evocadora, hacer surgir de la tierra aquellos recuerdos objetivos que permiten recuperar la historia sobre su viejo escenario."

Un acceso que es una avenida lineal jalonada de cipreses, con un aparcamiento que ejerce de filtro antes de atravesar los campos de trigo. El camino, la calzada, recupera al llegar a la entrada el decumano, en su dirección este oeste, que cose el acceso con la entrada original de la villa, perpendicular al cardo que organizaba las estancias.

A ambos lados del acceso los usos de servicio, con una cafetería que se abre al paisaje caminado, con una franja técnica que resuelve salas de restauración, instalaciones y posibles zonas de museo para mostrar por ejemplo las terras sigillatas.

La nave, construida con una estructura de madera laminada, y con un cerramiento de malla inmaterial que ejerce de tamiz del mundo exterior, de la luz y del tiempo. Los mosaicos se extruyen, generando una tridimensionalización de la villa, conformada ahora en un conjunto de livianos lucernarios que se proyectan desde la cubierta, que recojen la luz de la memoria y la depositan, indirectamente, sobre las teselas.