Estudio B612, 2005

Encontramos un local en la calle Buenavista en el barrio de Lavapies, nos podía valer para el estudio que queríamos montar. Nos lanzamos a la piscina.   Un local bastante cascado, antigua imprenta en un edificio de principios del siglo 20 o fines del 19, con fantástica corrala. Unos 70 m2  a pie de calle, con dos aberturas, el acceso por la más pequeña, calle en pendiente. La planta de calle, dos salas, la del fondo con una ventana a un patio, un pozo más bien, abierto al cielo Al final la planta acaba con un pequeño aseo y un espacio en el que vendrá muy bien una barra, nevera y fregadero. Tiene un sótano de unos 27 m2. Bastante húmedo, muy mal ventilado, falso techo terrible y un tabique separando la escalera. Paredes no muy altas, muros con un enfoscado de cemento bastante deteriorado. Un suelo irrelevante. La estructura igual requiere revisión.   Decidimos comenzar la obra sin saber muy bien donde íbamos a llegar. Por lo pronto, conseguir hacer habitable el sótano, darle ventilación y luz natural. Sanear los paramentos, quitar el enfoscado de cemento, y reparar los elementos estructurales que estén deteriorados. Tras levantar las primeras capas, descubrimos unos muros de ladrillo en bastante buen estado sobre todo en el sótano, la estructura de pies derechos de madera tiene graves problemas de podredumbre en el arranque y hay que sustituir el forjado de la planta de acceso que esta corroído por la humedad. Decidimos continuar limpiando los muros dejando las zonas sanas de forma que solo hubiese que rellenar huecos haciendo el mínimo de remates y encalando esa base para permitir que los muros pudiesen respirar la humedad que contenían. Aprovechamos la sustitución del forjado para dejar los bordes de la escalera y su opuesto libres permitiendo una mejor ventilación del sótano. En este tras retirar los tabiques que revestían los muros, aparecieron dos troneras de ventilación que iluminaban con bastante eficacia el sótano. Mantuvimos la escalera compensando el desnivel con el nuevo forjado con nuevos escalones de madera contrachapada carrocera de abedul, la misma que la que se utilizó en los puestos de trabajo. Los pies derechos de madera deteriorados fueron saneados sustituyéndose sus cabezas y a veces piezas enteras por perfiles HEB.                       El suelo lo resolvimos con un cemento bruñido con aceites naturales como protector. Cambiamos las carpinterías exteriores por unos bastidores de acero con un vidrio sencillo y  con los restos de los tableros de los puestos de trabajo cortados en tiras de 5 cm colocadas sobre una bandejas de acero hicimos las contraventanas de seguridad. Limpiamos la estructura de madera que quedaba sana, pintamos la estructura metálica de blanco  y los muros quedaron acabados tras varias manos de cal.     Nos encontramos entonces con unos muros con un tremendo poder pictórico, de una gran abstracción matérica, con los signos de madera, casi una tipografía colosal inscritos en esos espesos lienzos. Solo bastaba colocar los puestos de trabajo los archivadores etc, conectar la tecnología y ponernos, en ese entorno, esa construcción de principios del 20 o fines del 19 con un decapado para pintar de nuevo sobre base sana, a producir arquitectura de comienzos del siglo 21.     Al año de abrir el estudio tuvimos la oportunidad de adquirir el sótano colindante que resulto estar un metro por debajo del nuestro. Misma situación que la del inicio, misma filosofía; solo que aquí decidimos un suelo negro, más profundidad, una piscina.