Shinkenchiku

La casa sin planta:

Habitamos un lugar del espacio, modificamos sus variables, construimos un entorno de temperatura, luz, humedad necesarios para el desarrollo de una vida.

Comenzamos a pensar la casa no solo como la construcción de un cierto espacio sino como la activación de ese espacio, como la alteración de un medio, la creación de esas condiciones de vida.

Pensamos la casa como un límite, una separación entre interior y exterior, un interface. La casa como cuerpo sensible, reacciona frente a las variaciones del interior y el exterior. La tercera piel, ahuecándose en invierno, estrechándose en verano, permitiendo selectivamente el paso de la luz, almacenando y produciendo energía, respirando.

La vida se vuelve imprecisa e incierta, así la casa. Variando con el paso del tiempo. Habitando una nube activada.