Casa Sacha, 2009

El antiguo taller de un pintor. Un espacio que es como una capilla rural en el corazón de la ciudad. Intervenir lo mínimo posible, con la precisión del cirujano.

Un vacío en constante transformación. La búsqueda de la personalidad de los diferentes espacios de uso; la amabilidad de la cocina con contrachapados forrados de linóleo. Un mueble que esconde un aseo y la despensa, la escalera que acoge el trastero y la planera, la liviandad de la estantería suspendida de la pared, la claridad estructural de la cercha que sustenta la galería sobre el salón bajo las cerchas de madera originales, un contrapunto constructivo.

Fotografo: Pablo Zuloaga